lunes, 28 de septiembre de 2009

Día 1. 11:00 h.

He debido quedarme dormido y creo que ha habido una guerra nuclear, porque al bajar a la calle no he visto a nadie y el viento arrastraba hojas de periódicos, signos inequívocos ambos de que ha habido una guerra nuclear.

Sospecho que también habrá mutantes que pugnarán por comerse mi cerebro. Por otro lado, no deberían faltar otros supervivientes, probablemente un grupo heterogéneo y variopinto para que cualquier espectador de una eventual película sobre el tema tenga con quién sentirse identificado. Cuento para ello con que, antes o depués, encontraré un tía buena, un hombre mayor y sabio, un graciosete cobardón, una tía dura (tal vez lesbi) y un negro o, en su versión cañí, un gitano o un moro.

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